Los japoneses adoran los robots. Una de las razones es por la rápida evolución de los robots industriales en este país, impulsada, a su vez, por el crecimiento económico.
La tecnología japonesa encargada de fabricar las llamadas “máquinas-madre”, es decir, robots capaces de generar otras máquinas de producción, además de piezas para automóviles, es considerada la más avanzada a nivel global y actualmente responde a la demanda de más de la mitad del mercado mundial.
La característica de estas máquinas no es su versatilidad, sino su especialización en una determinada tarea, lo que ha permitido una evolución continua de la tecnología de manufactura de alta precisión.
Paralelamente, otra línea de desarrollo de la robótica en Japón son los humanoides, especialidad que busca el acercamiento de la robótica a las características del ser humano..
En Japón, la cultura popular del anime y manga, representada por obras como Astro Boy o Doraemon, ya mostraban la figura del autómata como un amigo de los niños. Estos ejemplos sirvieron para que los robots se convirtieran desde hace décadas en una presencia familiar para los japoneses, obteniendo un valor superior al de una simple máquina.