La gastronomía japonesa o washoku fue incluida en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2013 como una cultura única que debe ser transferida a las siguientes generaciones.
Japón es una franja de tierra alargada que se extiende del norte al sur con relieves acentuados y pocas planicies. En medio de un clima caracterizado por estaciones muy marcadas se desarrolló un espíritu por disfrutar del sabor propio de los ingredientes frescos, así como las técnicas culinarias para satisfacer este deseo.
La dieta balanceada y sana, baja en grasas animales, preparada al estilo ichiju-sansai, (una sopa y tres acompañamientos), se sustenta en la sabiduría de sazonar los alimentos con umami extraído del pescado o verduras. El arte culinario japonés manifiesta la marcada transición de las estaciones no solo a través de los alimentos, sino también con sus vasijas y su presentación: el osechi ryori y el mochi, que son los alimentos especiales del Año Nuevo, son un ejemplo representativo de la estrecha relación entre la comida y los días festivos a lo largo del año. Para los japoneses, los alimentos no son solamente el pan de cada día, sino el diálogo con la naturaleza, la sabiduría que nuestros ancestros nos legaron. Es la cultura propiamente dicha.